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Computación Cuántica

En los últimos años, algunas grandes empresas de tecnología como IBM, Microsoft, Intel o Google están trabajando en relativo silencio sobre algo que suena muy bien: la computación cuántica. El principal problema de esto, al menos para nosotros, es que es complicado saber qué es exactamente y para qué puede ser útil.

Se basa en el uso de cúbits, una especial combinación de unos y ceros. Los bits de la computación clásica pueden estar en 1 o en 0, pero solo un estado a la vez; en tanto el cúbits puede tener los dos estados simultáneos también. Esto da lugar a nuevas puertas lógicas que hacen posibles nuevos algoritmos.

¿Qué se ha conseguido hasta el momento con la computación cuántica?

Hasta ahora, la computación cuántica es un campo que no se ha aplicado mucho en el mundo real. Para que nos hagamos una idea, con los veinte qubits del ordenador cuántico comercial que anunciaba IBM, podríamos aplicar el algoritmo de factorización de Shor sólo a números menores que 1048576, que como os podéis imaginar no es muy impresionante.

Aun así, el campo tiene una evolución prometedora. En 1998 se presentó el primer ordenador cuántico (sólo dos qúbits, y necesitaba una máquina de resonancia magnética nuclear para resolver un problema “de juguete” (el llamado problema de Deutsch-Jozsa). En 2001 se ejecutó por primera vez el algoritmo de Shor. Sólo 6 años más tarde, en 2007, D-Wave presentaba su primer ordenador capaz de ejecutar el temple cuántico con 16 qúbits. Este año, la misma compañía anunciaba un ordenador de temple cuántico de 2000 qúbits. Por otra parte, los nuevos computadores de IBM, aunque con menos qúbits, son capaces de implementar algoritmos genéricos y no sólo el del temple cuántico. En resumidas cuentas, parece que el empuje es fuerte y que la computación cuántica cada vez será más aplicable a problemas reales.